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Si piemsa comprar o preparar un "CÖCTEL" para estas fiestas que no sea este

Muy peligroso

(PELIGROSO CÓCTEL)el más

carita antes de tomar:Avergonzado

Muy peligroso

(PELIGROSO CÓCTEL) el más

El licor disipaba en mi los temores adquiridos en la niñez y con frecuencia me envalentonaba, dando rienda suelta a mis pasiones en especial a la ira.

En mi época de bebedor activo, uno de mis pasatiempos favoritos era mezclar diferentes licores. Fueron muchos los ensayos que hice, algunos de ellos con consecuencias muy funestas, como intoxicaciones, pérdidas de conciencia etc. Pero quizás el más nocivo y peligroso de los cocteles fue el de alcohol, mezclado con la ira. Esta mezcla estuvo a punto de llevarme al cementerio, a la cárcel o al manicomio. Desde niño mi temperamento era irascible y recuerdo lo agresivo que me comportaba con mis hermanitos. Como consecuencia de mi debilidad física, siempre perdía cuando me trenzaba a puñetazos con mis amiguitos en la escuela, razón por la cual, se desarrolló en mí un miedo tremendo a los pleitos. Sin embargo mi ira era cada vez peor y los gritos en mi casa y los arrebatos de cólera tomaban proporciones incalculables, después de los cuales quedaba deprimido y arrepentido por lo que hacía.Pero cuando el licor llegó a mi vida, se formó la mezcla mas peligrosa que un ser humano pueda establecer. De por sí la ira es suficientemente peligrosa como para destruir al iracundo, pero cuando se mezcla con licor, ya se podrá imaginar quien lea estas páginas. Una ocasión casi le disparo a un amigo con un revólver de dotación de la empresa donde laboraba. Otra vez, por una discusión baladí, en medio de una espantosa furia, esgrimí un cuchillo y por fortuna, lo que yo pensé que era cobardía, fue la mano de Dios que me detuvo y me salvó de causar un daño irreparable en un ser humano.Comencé a beber en mi primera juventud, y desde el comienzo fui un bebedor problema. El licor disipaba en mi los temores adquiridos en la niñez y con frecuencia me envalentonaba, dando rienda suelta a mis pasiones en especial a la ira. Con el calor de las copas me sentía valiente y en algunas ocasiones guardaba armas cortopunzantes en la cintura para darme confianza. Pero en el fondo sabía que era un cobarde y trataba de mejorar mis músculos por medio de ejercicios físicos con el objeto de poder ganar en las peleas. Pero todo era inútil. Tan inútil como mis esfuerzos para controlar mi manera de beber; así de inocuos resultaban los esfuerzos para controlarme. En la misma forma en que mis excesos de licor me producían tremendas depresiones, también los excesos de ira dejaban abatido mi espíritu.Pero este no era mi único problema. Aparejada a ella, estaban la envidia, los celos, los resentimientos y los deseos de venganza. Que infierno. Aquellos que lo hayan padecido, podrán comprender mis palabras.Por designios de la Providencia llegó mi fondo alcohólico el 10 de Junio de 2001, en el municipio de Sandoná, Nariño, cuando desperté humillado, apaleado y tirado en una acera. Despertaba de una laguna mental, precedida de tres días de borrachera.Yo sabía que existía Alcohólicos Anónimos, pero siempre había sentido aversión a esa organización. Ahora no tenía alternativa, estaba derrotado, lo había perdido todo, mi dignidad, mi patrimonio, mi familia, mis sueños..todo.Por mi cuenta me encaminé a un grupo de AA, y desde que asistí por primera vez a una reunión, la obsesión por la bebida despareció por completo de mi mente.Pero todavía me atormentaba el problema de la ira y sus derivados. Mis padrinos me aconsejaron que indagara un poco en la literatura y tratara de ahondar en el programa espiritual propuesto por AA, para mejorar la calidad de mi sobriedad, que ahora se limitaba a la abstención etílica. En efecto el leer algunos apartes del gran libro y Doce Pasos, encontré afirmaciones como: “El resentimiento mata más personas que el mismo licor”; “..nos golpeábamos con el garrote de la ira que tratábamos de esgrimir contra los demás”; “Un arrebato de cólera puede echarnos a perder todo un día”. Empecé a vislumbrar que en la práctica de los pasos y del programa en general podría encontrar solución a otros problemas de mi vida, en la misma forma en que lo había encontrado para liberarme del alcohol.Entendí que así como era impotente ante el alcohol, también lo era ante esos defectos; que precisaba de la ayuda de un poder superior en vista de que por mí mismo era imposible sobreponerme a ellos. Busqué por medio de la practica de los pasos un poco de la gracia de Dios y comencé a tener una mejoría.Han pasado ya varios años y puedo decir que hoy soy una persona distinta. Esto no quiere decir que me haya convertido en un manso cordero, pero sí he adquirido un grado de tolerancia y de paz interior, que me permiten convivir en armonía, no sólo en mi grupo de AA, sino también en mi entorno social y familiar.Recuperé mi familia, tengo un modesto empleo y he adquirido el don más preciado que ser humano alguna pueda tener: la certeza de que existe un Dios amoroso que vela sobre el universo. Alfonso R.Sandoná, Nariño.Julio 31 de 2006 tomado de la revista " el mensaje" dealocohólicos anónimos***** carita despues de tomarLlorando

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